Qué bonitito es el edificio del defensor del Pueblo por dentro o el cuento de las caperucitas un martes y trece

Érase una vez un país que tenía un Defensor del Pueblo. No, vamos a dejarlo en que érase una vez un país que tenía una persona que ocupaba un cargo denominado Defensor del Pueblo. No, vamos a dejarlo en que érase una vez un país que tenía una persona que cobraba del erario público un buen dinerito por ocupar un cargo denominado Defensor del Pueblo. Y, cuando todo esto pasó, allá por cuando reinó Carolo, allá que fueron cuatro abogaditas caperucitas jurídicas

caperucita jurídica 3caperucita jurídica 3caperucita jurídica 3caperucita jurídica 3         a  llevar una cestita a su abuelita defensorita, y eras las primeritas primeritas que iban a tratar con la abuelita defensorita el problema problemita de las tasas tasitas; las primeritas, primeritas, prime-primeritas, pero primeritas y superprimeritas, y las primeritas primeritas prime-primeritas que habían hecho la gestioncita para poder llevarle la cestita jurídica allí a la abuelita defensorita, tanto de abogaditas como de no abogaditas, y hasta esa fecha nadie más había siquiera intentado hacer una gestioncita.

En la cestita jurídica, aquí está la cestita

Maletín-abierto-007

anda qué despiste, esa era la cestita de 007, que iba a ir con las caperucitas abogaditas por si había algún lobito, pero al final las caperucitas allí fueron solitas, y habría sido mejor que hubiera venido 007 con su cestita, porque al final sí que había algún lobito,

pero el caso es que al final llevamos esta cestita jurídica de primeros auxilios para la JusticiaMaletin-medico

lleno de un escritito bien bien curradito, este escritito Escrito Defensora del Pueblo ahí firmadito por las cuatro abogaditas caperucitas, y verán que esta bloguerita firma la primerita,  el burrito delantito para que no se espantito, y es un escritito el que contaban algunas cositas bien bien bien gorditas de tasas tasitas, y esto fue, oiga, incluso antes de que esas tasas tasitas fueran aprobaditas,

allá por un 13 de noviembre, martes,

sí, martes y 13, que vaya que empezamos bien.

-¿Y les habían pagado mucho a las abogaditas caperucitas por hacer ese escritito y por haber hecho esos trabajitos y por perder esa mañanita y las previas reunioncitas que habrán tenido las abogaditas caperucitas para preparar esta reunioncita con la defensorita y por las gestioncitas?

-Pues no, que a las abogaditas caperucitas  no cobraban  ni un eurito, que hasta las fotocopias las pagaron de su bolsillito. A quien sí pagaban por atender a las caperucitas y por cumplir sus obligacioncitas, y unos cuantos euritos, era a la abuelita defensorita, que quizá también pague las fotocopias de su bolsillito.

Y esas cuatro abogaditas caperucitas, una de ellas esta bloguerita, que había ido a la peluquerita para que la pusieran monita, por respetito institucional a la defensorita, y que dormir había dormido bien poquitito esa nochecita, porque la cestita pesaba mucho mucho muchito,

entraron en la casita de la abuelita defensorita, un edificio muy muy muy bonitito con unos techos muy muy muy altitos, con una sala graaaaaande con sus banderitas y con su mesita de reunioncitas muy muy pero que muy larguita y muy requetebonitita, y oiga, vaya la pastita que se han gastado en comprar y mantener el edificiito tan ufquebonitito, con sus puertitas así tan altitas y bien pintaditas, con su saloncito huy tan grandecito, con sus adornitos todos tan hermositos, hasta con su policiita ahí en la puertita y con un fotografo oficialito. Construyó el edificio tal que un marquesito o algo así les contaron a las caperucitas, que eso sí se lo contaron y sacaron en clarito, que lo que es el caso de lo la cestita por la propia abuelita defensorita, casi que diría que más bien poquito.

Allí llegaron las abogaditas caperucitas jurídicas y tras una digna esperita, apareció la abuelita defensorita. Lo primero, la fotito bien oficialita, todos muy seriecitos.

foto DP 1

Y  habrán visto ustedes qué techitos tan altitos tiene el saloncito de la reunioncita en el edifiito, que ahí salimos delante de un tapicito bien grandecito y del tapicito apenas se ve un cachito, y es que el edifiito está muy bonitito y muy cuidadito, ¡y tan limpito!

Y qué carita de circunstancias las caperucitas abogaditas, a las que les pesaba mucho muchito eso de tener que ir las primeritas allí ellas con la cestita.

Tomada la fotito allí que nos sentamos todos a la mesita larguita y bonita, y la defensorita, hala, a la cabecerita. Vean vean vean aquí fotita, huy digo fotito, y verán que también había plantitas linditas, y arriba se ve colgandito, diría yo, una lamparita. Eso ya no lo recuerda bien esta caperucita, a la que le pesaba un tanto estar con la cestita.

foto DP 2

Y alli que estábamos las cuatro abogaditas caperucitas, bien sentaditas, después de la fotito. ¿Vean una pila de personas todas sentaditas? La defensorita, en la cabecerita, y largando el rollo, a la derechita,  de portavocita, esta bloguerita, que mírenla ahí, toda inclinadita, para hacer más énfasis sobre las tasitas venga y venga y dale larga por esa boquita.

¿Y la defensorita? Pues tan aburridita, que miren qué carita tenía la señorita, que peor se le iba poniendo conforme iba hablando esta bloguerita. Vaya la que se me viene encima, vaya con las tasitas, yo que lo que quería estar tan tranquilita. A los diez minutos o así de largar rollito,  va la defensorita y nos deja plantaditos, porque se va a saludar

a un grupo de niñitos,

que iban a visitar el edifiito este tan bonito, cosa bien importante en ese momentito, que siempre es más serio saludar a unos niñitos que no quedarse sentado oyendo rollitos. Y ahí que nos quedamos las caperucitas, allí sentaditas,  con la carita de no saber qué hacer con eso de las tasitas.

Vuelve la defensorita al cabo de un ratito, y sigue esta bloguera soltando el rollito. Procesalitito, Derecho de Consumito, Matrimonialito, Estado de Derechito y Constitucioncita, y bien de casitos.

-¿Y en nombre de quién blablaba  usted, señora bloguerita, para que fuera la cosa tan aburridita y fuera lo suyo levantarse dejando con la palabra en la boquita para saludar a niñitos?

-Pues en nombre propio, primera cosita, que la burrita siempre delantito, y hasta ahí muy bien lo de los niñitos, y también en nombre de Themis, asociacioncioncita de mujeritas todas juristitas, y en nombre de asociacioncitas de consumidoritos, y en nombre de un Colegio de Abogaditos, el del Ouerensito, Colegio chiquitito pero muy luchadorito.

-Pues con tantos detrás sí que ya era más rarito eso de levantarse

a saludar a niñitos. 

Venga y venga datos, venga y venga cifras, venga y dale rollo, y venga a dar pistitas para solucionar cositas.

-¿Y qué pedían ustedes, las caperucitas?

-Pues allí pedíamos primero una llamadita, porque aún la ley no estaba aprobadita, y podía evitarse aún quizá este problemita, y la defensorita tiene una auctorititas que puede ejercer si le da la ganita hacer una gestioncita, y que si no quería hacer esa gestioncita o no daba tiempo dadas las fechitas, pues que recurriera, cosa logiquita.

-¿Y como quiere que hiciera uso de su auctorititas si estaba ya casi aprobada la ley en esas fechitas?

-Sí, pero eso no es culpa de las caperucitas, que bien que habían pedido ser recibiditas bastante tiempo antes,  y nada nadita.

Usted se enrolla mucho, señora bloguerita, y salta a la vista que es tan aburridita, y ¿cuánto dice que duró esa reunioncita?

Pues media horita escasa o veinte minutitos, que a ese tiempito allá que se levanta y se va la defensorita.  Se levanta así de pronto la defensorita con cara de ajo, si que es bien sequita esta defensorita, que no nos soltó ni una sonrisita. Y se ve no le gustaban todas estas cositas, que en mitad de frase de esta bloguerita, adiós adiós caperucitas, que ya veré qué hago con esta cosita.

-¿A usted qué tal se le da hablar en público, señora bloguerita? A ver si va a ser eso, y tiene usted la culpita.

-No digo que no pero no era yo solita, que las otras caperucitas también metían allí su bacita sobre las tasitas, y ellas que me dijeron que no estuve desacertadita, que llevaba yo la cosa bien preparadita y que no resulté muy aburridita. 

Media horita escasa o veinte minutitos para hablar un poco de tasitas, una ley tan gordita y que tanto ataca la Constitucioncita. Allí que nos quedamos con una adjuntita y con unos asesoritos, todos encantadoritos, para explicarles más detallitos.

-¿Tiene usted algo contra la adjuntita o tiene usted algo contra esos asesoritos?

-Quite, quite, quite, que eran estupenditos, y con qué interés tan grande atendieron a estas caperucitas, y qué gente más buena, tan precupaditos, que solo por conocerlos mereció la visitita, y alto y claro dice esta bloguerita que con gente así da gusto ser caperucita, dicho muy seriito.

-¿Lo dice usted de coña o lo dice usted seriito?

-Muy en serio lo digo, señor lectorcito, que lo de la coña lo dejo únicamente para la defensorita y que quede bien clarito, que nunca me meto ni me meteré  con los que como estos hacen bien su trabajito y encima son tan amables con las caperucitas. Coña y caña solo doy a  la defensorita, que bien merecida tiene la cosita.

-O sea que usted piensa, señora bloguerita, que estos asesoritos habrán bien comprendido la importancia de esta cestita.

-Sin ninguna duda, señor lectorcito, que tengo muy claro donde está el escollito. No en lo que informaran esos asesoritos, que bien clara impresión tuvimos las caperucitas que esos informitos cuando se emitieran seguro que iban a salir muy pero que muy claritos.  Anda que si salieran a la luz esos informitos que habrán hecho esos asesoritos a la defensorita, informitos que no ha visto esta caperucita y de los que no le han contado ninguna cosita, casi que diría yo que a la defensorita se le iba a quedar bien bien coloradita la carita, y así he de decirlo, que estoy convencidita.

-¿Y qué pensó usted, doña caperucita, de lo que iba a decidir la señora defensorita?

-Mala cara noté a la defensorita, y bien pocas ganas de meterse con el temita, que como no es tonta esa defensorita bien claro que vio que vaya problemita, que era cosa gorda y que iba a buscarse como fuera alguna excusita.

¿Les dijo algo más la defensorita? Que eran cosas bien gordas las que iban en la cestita.

-No les estoy diciendo que ahí acabó la cosita, en adiós adiós, adiós caperucitas. Veinte minutitos o no llega a media horita y hala hala adiós, adiós caperucitas, sin contar también lo del paseíto que a la mitad se dio para saludar a los niñitos.

-Pues tiene usted otro post en el que dice que se reunió con la defensorita y lo colgó usted el mismo día de la reunioncita. Pinchando aquí se puede ver la cosita.

-Y bien calladita que salió esta bloguerita, que no iba a contar toda esta cosita cuando había posibilidad de un recursito. Lee lea el post y verá qué discretita, que solo se lo contó a sus amiguitas.

Y ahí se acaba el cuento de las caperucitas y de como la abuelita no era tal abuelita como se  ha visto después con lo que pasó al final con la cestita. Que pasaron tres meses incluso larguitos y la defensorita no hizo nadita salvo conchabarse con el ministrito para salvar la cara ahí los dos juntitos.

LEAN LEAN LEAN COMO ESTABAN CONCHABADITOS pinchando aquí justito estos dos señores, tan pareciditos,

y vaya chanchullito montaron tan amiguitos como puede usted saber pinchando aquí mismito.

FIN -THE END

Oiga señora bloguera, ni se le ocurra cerrar el post, que ahora habla el lector de verdad y no ese lectorcito que se ha inventado. Usted dice, señora bloguera, que esto es un blog jurídico no ideológico, y aquí no veo nada jurídico por ninguna parte y, además, está lleno de seudochistes que encima son tan malos que son de juzgado de guardia.

-Momento, y un respeto, que hasta ahí podíamos llegar. Este es el blog jurídico serio no ideológico de una abogada, y TODOS los posts son serios, jurídicos y no ideológicos.

¿O me va usted a decir que denunciar este magnífico ejempl​o de eficacia y dign​idad de las instituc​iones​ no es serio y no encaja en un blog jurídico no ideológico?

Y por tanto meto aquí el

DEDO ACUSADOR, TAMAÑO GRANDE

el dedo acusador

Y otro SEGUNDO dedo acusador,

DEDO ACUSADOR también tamaño grande,

para el verdadero responsable del desaguisado, porque, no perdamos el foco, una encubre la indefensión y no hace lo que debe para evitarla, incumpliendo sus obligaciones institucionales al no recurrir una ley manifiestamente inconstitucional, pero el otro

LA PROMUEVE

el dedo acusador

Verónica del Carpio Fiestas www.delcarpio.es

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